TINGUATÓN

El volcán de Tinguatón corresponde a la 3ª y última fase eruptiva de 1824 y se localiza a una distancia de unos 9 km respecto al primer edificio formado, el volcán de Tao, y a unos 4 km del 2º episodio eruptivo, el volcán Nuevo del Fuego o Chinero. Los tres edificios volcánicos se localizan sobre la misma fractura de dirección ENE-WSW. La erupción del volcán de Tinguatón comenzó con una breve fase magmática, siendo el rasgo más significativo de esta erupción la emisión de aguas salobres en forma de potentes jets de agua caliente durante las fases finales de la erupción. La emisión de agua ha dejado como testigo las chimeneas volcánicas, alineadas a lo largo de la fisura eruptiva, totalmente limpias y constituyendo simas de disposición vertical de entre 6 y 95 m de profundidad.

Este LIG con un interés principal del tipo volcanológico, tiene también interés geomorfológico y tectónico. Las simas son muy espectaculares y el cráter y su entorno son de gran belleza. […] Las crónicas históricas describen con bastante detalle la duración y características eruptivas de esta erupción. El volcán está incluido dentro del Parque Natural de los Volcanes.

El magma solidificado con el paso de los siglos resulta la estampa más singular del sendero. El escenario, de apariencia seca, contrasta con la presencia paradójica en plena lava de múltiples especies vegetales. La más peculiar, sin duda, procede del molusco y el líquen incrustados en su orografía. Sin embargo, llama poderosamente la atención la aparición de verodes, higueras y palmeras que salpica el rofe circundante de la lava.

Un atronador silencio envuelve todo este territorio, donde nos cobijan las montañas de Ortiz y Tinguatón. Las caprichosas formas del vasto paraje invitan a sentarnos y contemplar la bellísima postal de las cercanas montañas de Timanfaya. La negra ceniza y las oscuras formas de lava que bañan este escenario encajan perfectamente con el ocre y el rojizo imperantes en las vecinas cimas de fuego. En apenas una hora de pateo en dirección sur y suroeste-sureste, hemos asistido a diferentes perspectivas de incalculable valor paisajístico.

A la altura de montaña Ortiz, seguiremos en dirección suroeste-sureste con el objetivo de alcanzar Tisalaya en una hora aproximada. A la media hora de camino encontraremos un recóndito espacio en forma de merendero. Un curioso cartel nos da la bienvenida a una coqueta cueva, que sirve para celebraciones varias. En el letrero aparecen las distintas solicitudes en el calendario que han dado vida al pequeño recoveco subterráneo: cumpleaños y parrandas básicamente. Sin duda, una celebración diferente rodeados de lava y la penetrante noche de este parque natural. Tras dos horas de sendero, el merendero resulta lugar ideal para tomar un buen avituallamiento.

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